

Brass Birmingham, el número uno
En 2007, el diseñador británico Martin Wallace publicó uno de sus juegos más célebres: Brass. Ambientado en Lancashire, Reino Unido, durante la Revolución Industrial, este juego económico de tipo euro destacó muy pronto entre los jugadores más exigentes y pronto se hizo un nombre entre los mejores de su rango. Años más tarde, tras un cambio de licencia, el juego se volvió a lanzar con arte renovado y una ligera modificación en el título, como Brass: Lancashire. Y en 2018 se publicó, tras una exitosa campaña de micromecenazgo, una nueva versión del juego con ligeros cambios de reglas y una nueva localización, Brass: Birmingham.
Para esta edición, Wallace contó con la colaboración de Gavan Brown (Dice Throne, Skyrise) y Matt Tolman (Super Motherload). El resultado fue todo un éxito, que agradó tanto a los amantes del clásico como a nuevos jugadores. De hecho, tiempo más tarde Brass: Birmingham alcanzaría la cumbre del ranquin general de la Board Game Geek, un hito al alcance de muy pocos juegos.

Board Game Geek (también conocida como BGG, por sus siglas) es una página web norteamericana especializada en juegos de mesa. El ranquin general, que contiene unos 76.000 títulos, pondera la nota de los juegos en función de las calificaciones de los usuarios y del número de votos. Más de 53.000 personas de todo el mundo han votado por el juego, que cuenta con una nota media de 8,5. Si bien es cierto que hay que tener en cuenta que la mayoría de los usuarios de la página son norteamericanos y que tienen un nivel experto, mantenerse en la primera posición a lo largo de meses es todo un acontecimiento.
Del tema a la mecánica
Martin Wallace explicaba a Tom Vasel en una entrevista que normalmente empieza a diseñar un juego por el tema. Cuando se trata de juegos con un trasfondo histórico, el primer paso que lleva a cabo es leer algunos libros y a continuación intenta destilar las líneas más importantes de ese período histórico. Su objetivo, relata, es que el diseño final ofrezca unas pinceladas de ese contexto histórico, más que tratar de simularlo completamente todo.

Wallace nació y se crio en Inglaterra (aunque hoy vive en Australia). Estudió Humanidades y su primer contacto serio con los juegos de mesa, cuando era adolescente, fue a través de los wargames. La historia, el conflicto y la simulación estuvieron muy presentes en esa primera etapa, antes de convertirse en el diseñador prolífico que hoy conocemos. Antes de dedicarse por completo a diseñar juegos de mesa, Wallace trabajó como profesor. Conocedor del pasado de su país, la voluntad didáctica se destila de sus juegos, que a día de hoy ya suman más de cien. Entre sus diseños históricos destacan Age of Steam, London, Anno 1800 o Tinners’ Trail.
Historia en juego
La Revolución Industrial fue un proceso complejo que entre mediados del siglo XVIII y mediados del XIX transformó sociedades enteras. Se produjeron grandes movimientos de población del campo a las ciudades, el carbón y el vapor impulsaron nuevas máquinas que acortaban distancias y automatizaban procesos. Las siluetas de las fábricas y las columnas de humo empezaron a conformar un nuevo horizonte urbano, en ciudades donde tomaban forma nuevas clases sociales.

La ciudad de Birmingham, apodada entonces como ‘El taller del mundo’, vivió todos esos cambios de primera mano. Por ello era un escenario perfecto para ambientar un juego basado en la Revolución Industrial. Brass: Birmingham recrea la historia de los emprendedores que invirtieron en Birmingham y sus alrededores durante la Revolución Industrial de Inglaterra, entre los años 1770 y 1870.
A lo largo de dos eras, la Era de los Canales y la del Ferrocarril, los jugadores construirán industrias por todo el mapa; conectarán las localizaciones mediante canales y vías ferroviarias; fabricarán carbón, acero y cerveza; desarrollarán sus industrias para tener acceso a otras de nivel superior; venderán algodón, productos manufacturados y cerámicas a los comerciantes; y aumentarán sus ingresos con la esperanza de convertirse en poderosos magnates de la industria y así lograr alzarse económicamente sobre sus oponentes. El jugador que más puntos de victoria haya conseguido obtener al final de la segunda era será el vencedor.
Brass: Birmingham se puede disfrutar en pareja o en grupos de hasta 4 jugadores, a partir de 14 años, en sesiones de una hora y media de duración. Al ser un juego esencialmente económico y de gestión, puede parecer que se dirija exclusivamente a un público experto, pero su curva de dificultad permite que cualquier tipo de jugador, con algo de experiencia, se pueda zambullir en él. Sin duda, será toda una inmersión en la Inglaterra de la Revolución Industrial.