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King of Tokyo: dados, caos y destrucción

El adjetivo “clásico” asociado a un libro, a una película o a un juego de mesa no solo significa que sea antiguo. Hablamos de algo que es digno de imitación, que puede tomarse como modelo. Cuando Richard Garfield (autor del legendario Magic: The Gathering) recuerda cómo creó King of Tokyo, remite a un clásico: Yahtzee. Tras conversar con un buen amigo que estaba haciendo un análisis en profundidad del juego de Edwin S. Lowe basado en tiradas de dados, empezó a dar vueltas a cómo diseñar un juego con los mismos principios, pero añadiendo interacción.

Garfield no quería crear un juego en el que se pudiera atacar a un mismo jugador indiscriminadamente, de modo que pensó que lo más adecuado podría ser crear un sistema de “rey de la colina”. En este sistema, estar en la “colina” otorgaba recompensas, pero conllevaba el riesgo de ser el objetivo de los ataques del resto. Esto permitía a los jugadores controlar, hasta cierto punto, el daño que recibían y creaba una sensación de interacción directa y de bajo perfil.

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Más tarde, y ya de la mano de Iello, llegó la temática, con Tokio como escenario y los monstruos como protagonistas. La editorial francesa optó por un estilo de ilustración divertido y desenfadado, con miras al público familiar. La combinación de las mecánicas implementadas por Richard Garfield y el acierto gráfico de Iello dieron como resultado un juego de éxito que conquistó el mercado en 2011. Pronto empezaron a llegar los premios, como el Golden Geek, y las licencias en otras lenguas.


Primer contacto y segundas oportunidades

La relación entre Iello y Devir empezó en una reunión de distribuidores. Ambas editoriales distribuían Magic: The Gathering en sus respectivos mercados y lo que empezó con un intercambio de presentaciones cordial, acabó con una invitación a licenciar juegos. Iello presentó dos juegos a Quim Dorca y Xavi Garriga: King of Tokyo y El rey de los enanos. La intuición les hizo decantarse por el segundo, obra de Bruno Faidutti. Y si bien no era un mal juego, la historia ha demostrado que King of Tokyo quizás habría sido una mejor opción a nivel comercial.

Por suerte, hay trenes que sí que pasan dos veces. Tras la adquisición de Homoludicus, King of Tokyo acabó pasando a formar parte del catálogo de Devir. Para Xavi Garriga, responsable editorial del grupo, “se trata de un juego muy familiar, para que los padres pueden jugar perfectamente con sus pequeños, con ilustraciones muy coloridas. Iello siempre ha cuidado mucho el aspecto gráfico de sus juegos, como es el caso de King of Tokyo, que se ha convertido en un referente en este sentido.”

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Tras el éxito del juego, Richard Garfield se planteó editar las primeras expansiones. El autor no quería ampliar el juego simplemente sacando nuevas cartas, ya que se puede jugar una partida entera sin usar ninguna. Tampoco le acababa de convencer sacar nuevos monstruos, ya que se podría desbalancear el juego. Es por ello por lo que encontró la fórmula cambiando ciertas mecánicas y editando nuevas cajas temáticas: King of New York (2014), King of Tokyo Dark Edition (2020), King of Tokyo: Monster Box (2021), King of Monster Island (2022) o King of Tokyo: Origins (2024). A lo largo de los últimos años también han salido pequeñas expansiones y se reeditó el juego base con un nuevo arte.

Hoy Iello es el principal socio de Devir en Francia, en ambos sentidos. Por un lado, Devir licencia juegos de la editorial francesa; por el otro, Iello distribuye en el mercado galo juegos propios de Devir. Garriga valora muy positivamente la relación con este partner francés, y concluye: “King of Tokyo ha sabido mantenerse vivo en el mercado a lo largo de los últimos años. Hoy es un título muy sólido, que acumula más de un millón de copias vendidas en todo el mundo”. Prueba de esta solidez es que uno de los últimos títulos de la saga, King of Tokyo Duel, ha recibido una muy buena acogida en el mercado.