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La Resistencia, un clásico de deducción y roles ocultos

La historia de La Resistencia parte de otro gran juego de deducción y roles ocultos, Los hombres lobo de Castronegro (Les Loups-Garous de Thiercelieux, en su versión original), obra de Dimitry Davidoff, Philippe des Pallières y Hervé Marly. Al escritor y diseñador Don Eskridge le gustaba este juego en el que en la fase de noche los hombres lobo se comían a alguien de la aldea y en la fase de mañana se buscaban culpables.

En una ocasión, mientras estaba sentado en la parte posterior de una sala de conferencias, se entretuvo haciendo anotaciones sobre cómo mejorar ese diseño. Algo que no le gustaba era el sistema de eliminación de jugadores; es frustrante estar sentado y mirar como el resto juega sin poder interactuar. También partió de la idea de que prefería elegir en quién confiar, en lugar de en quién no confiar. Poco después estaba probando un primer prototipo de lo que tiempo más tarde sería el juego.

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Tras algunos meses jugando de vez en cuando, ajustando el equilibrio y el número de personas que hacían falta en cada misión, presentó el juego a Indie Boards & Cards, la editorial que acabó publicando La Resistencia en 2009. En su presentación, se define como un juego de deducción social con identidades secretas. Los jugadores son miembros de la resistencia que intentan derrocar a un gobierno maligno o bien espías que intentan frustrar su plan. La resistencia gana la partida si completa tres misiones con éxito; los espías ganan si fallan tres misiones.

 

Una regla fundamental del juego es que los jugadores pueden decir lo que quieran, en cualquier momento. La discusión, el engaño, la intuición, la interacción social y las deducciones lógicas son igualmente importantes para ganar. Y para los jugadores que son miembros de la resistencia, ganar la confianza de sus aliados es clave. Eskridge explicaba que lo que más le costó fue hacer que el juego fuera menos difícil para la resistencia sin añadir demasiadas complicaciones a las reglas. Lo consiguió haciendo que en la ronda cuatro, en partidas de 7 o más jugadores, hicieran falta dos cartas de sabotaje para hacer fracasar la misión. A veces un ligero cambio en los engranajes puede ser vital para equilibrar todo el juego.

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Ideal para grupos grandes

Uno de los hitos en la historia de Devir Iberia fue la compra de Homoludicus, en 2014. Entre las nuevas editoriales que pasaron a trabajar con Devir había Indie Boards & Cards y entre los títulos que pasaron a formar parte de su catálogo había La Resistencia. Para Xavi Garriga, responsable editorial del grupo, este juego es especial por varios motivos: “tiene un rango de jugadores muy bueno, de 5 a 10 jugadores, de modo que es fácil sacarlo a mesa cuando estás con un grupo grande de personas. Además, cada partida tiene un guion distinto, en el que la información se distribuye de distintas maneras”.

Para los responsables de Devir, uno de los primeros retos al hacerse cargo de la licencia del juego fue asegurar que siempre habría suficiente stock para las tiendas. Para ello lanzaron tiradas muy amplias, en un momento en el que no se imprimían tantos juegos como ahora.

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La Resistencia se convirtió en todo un fenómeno muy rápidamente. Además del trabajo de recomendación de las tiendas, el juego se benefició de un nuevo fenómeno mediático: los creadores de contenido de juegos de mesa. En 2013 el actor Wil Wheaton (famoso por aparecer en las series Star Trek: La nueva generación y The Big Bang Theory) grabó una partida en el canal de Youtube Geek & Sundry, que hoy ya acumula más de 4 millones de visitas.

Cuando ya ha pasado más de una década de su publicación, La Resistencia sigue editándose en varios idiomas y encontrando nuevos jugadores. Más allá de algunos cambios estéticos, el juego sigue siendo, en esencia, el mismo que diseñó Eskridge en una remota sala de conferencias. Y del mismo modo que Los hombres lobo de Castronegro sirvió de inspiración para La Resistencia, este título también fue el punto de referencia para que nacieran Avalon y Quest, juegos de roles ocultos que también firma Don Eskridge.