Tzolkin_1500x500
Tzolkin_900x600

Tzolk'in, los engranajes que mueven el mundo

A lo largo de los últimos 25 años el universo de los juegos de mesa ha sido testigo de una explosión creativa por todo el mundo. Esto ha propiciado que, tal como pasa en el ámbito del arte o de la literatura, podamos clasificar ciertas tendencias en el diseño de juegos por el origen geográfico de sus autores, como la llamada escuela italiana. Conocidos por sus juegos de corte europeo, sus diseños se caracterizan por tener cierta complejidad y por enlazar distintas mecánicas con temáticas históricas.

Entre sus representantes más conocidos podemos citar a Flaminia Brasini (Lorenzo il Magnifico, Coimbra), Virginio Gigli (Grand Austria Hotel), Simone Luciani (Barrage, Darwin’s Journey) o Daniele Tascini (Tiletum, Los Viajes de Marco Polo). La colaboración entre estos dos últimos autores dio como fruto Tzolk’in: el calendario maya, en 2012, que posteriormente publicaría Devir Iberia en español.

tzolkin_1

2012 fue un año en el que los mayas estaban en boca de todo el mundo. En diciembre de ese año terminaba un ciclo de 5.125 años del calendario maya que muchos quisieron interpretar como el fin del mundo. Sin embargo, lejos del apocalipsis, la vida siguió y pudimos disfrutar de juegos como el de Luciani y Tascini, que nos pone al mando de una comunidad maya y nos reta a ganar la máxima puntuación posible a lo largo de una serie de rondas.


La rueda del tiempo

Tzolk’in se inspira en el funcionamiento del calendario maya, representado en este juego mediante un engranaje con 26 dientes que se conecta a otras 5 ruedas dentadas de menor tamaño. Cada una de estas ruedas ilustra un núcleo de población en el que históricamente se desarrolló la civilización maya: Palenque, Uxmal, Tikal, Yaxchilán y Chichén Itzá.

El tablero da lugar a varias acciones que pueden beneficiar a las tribus. Cada jugador aprovecha su turno para colocar trabajadores en un engranaje o recoger aquellos que había colocado previamente, ya que solo realizarán su correspondiente acción en el momento de recuperarlos.

Tzolkin_3

Después de que todos los jugadores hayan completado su turno, la rueda Tzolk’in avanza un día y todos los trabajadores que haya en los engranajes se mueven a la siguiente posición… lo que hará que también cambien las acciones que pueden realizar.

El maíz es un recurso básico del juego, ya que alimenta a la población y se emplea como moneda de cambio. Las acciones del tablero permiten producir alimento, extraer recursos, construir edificios y desarrollar varias tecnologías. Algunas acciones serán del agrado de los dioses, mientras que otras despertarán su ira. Por lo tanto, también se debe tener en cuenta cuál es la posición de las tribus respecto a los dioses a través de los 3 templos que se ilustran en el tablero. Las tribus más devotas serán las que reciban mejores presentes.

Tzolkin-5

Los dioses conceden puntos de victoria en dos ocasiones durante la partida, aunque también es posible incrementar la puntuación construyendo ciertos edificios o llevando calaveras de cristal a Chichén Itzá. La partida acaba cuando la rueda Tzolk’in realiza una vuelta completa, y tras sumar los últimos puntos, el jugador que haya acumulado más se corona con la victoria.

El original sistema de engranajes que propone el tablero de Tzolk’in, junto con la mecánica de colocación y extracción de trabajadores, atrapó a centenares de jugadores hace más de una década. El diseño de Tascini y Luciani ha sido durante mucho tiempo uno de los referentes imprescindibles para el público experto y ha servido como base para otros juegos de éxito.